El agujero en la capa de ozono contribuye al calentamiento global.

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Si bien a primera vista para algunos este titular podría no ser nada novedoso, resulta que sí lo es.  Y es que la mayoría de las personas relaciona equivocadamente el agujero de la capa de ozono con el calentamiento global, pero los científicos desde hace décadas han considerado a la escasez de ozono como causante de lo contrario, una pequeña disminución en la temperatura global.

Un reciente estudio  realizado usando modelos computarizados, sugiere que el agujero en la capa de ozono puede tener una ligera influencia en el calentamiento global, pero no por su efecto en la temperatura, sino en los vientos.

¿Qué es la capa de ozono?

La capa de ozono esta formada por moléculas compuestas por la unión de  3 átomos de oxígeno, y se encuentra ubicada en la zona más baja de la estratósfera, entre 20-30 kilómetros  sobre la superficie terrestre.  Lo que hace que esta capa sea tan importante para nosotros, es que forma un escudo alrededor del planeta que nos protege contra los bombardeos de los dañinos rayos ultravioletas, que nos pueden causar quemaduras, daños oculares y cáncer de piel.

En 1980 los científicos detectaron una disminución de la capa de ozono  encima de la Antártica, en el Hemisferio Sur, durante los meses de primavera.  Los causantes de este agujero son los clorofluorcarbonos, gases derivados de los aerosoles y desengrasantes enlatados, que rompen las moléculas de ozono.  Aunque tales compuestos están prohibidos desde 1987, sus efectos en la capa de ozono aún persisten.

Según un reciente estudio realizado en el Observatorio terrestre  Lamont-Doherty Earth de la Universidad de Columbia en NY y liderado por el postdoctorado Kevin Grise; el efecto que produce el agujero en la capa de ozono es su extraña influencia en la corriente polar del hemisferio Sur, esa corriente de aire que circula el Polo Sur de planeta.  Pese a que el agujero de ozono sólo aparece en los meses de primavera, durante los meses de verano siguientes, provoca un cambio en la dirección de la corriente de aire en la atmósfera, conocido por los meteorólogos como jet stream (que normalmente circula de Oeste a Este), haciendo que se dirijan hacia el Polo Sur.  Aunque este fenómeno se lleva estudiando desde hace más de 10 años, los científicos aún no tienen idea de porqué se produce.

Según Grise, si la dirección de estos vientos cambia, provoca que todo el sistema tormentoso y las nueves asociadas a él se muevan hacia el Polo Sur en el continente Antártico, provocando que al moverse toda esta capa de nubes, la cantidad de energía que estas reflejan  disminuya, lo cual provoca un aumento de la radiación que alcanza a la superficie terrestre, que según Grise podría resultar en un incremento de aproximadamente 0.2 watts por metro cuadrado, lo cual se traduce en aumento de temperatura más que en un enfriamiento, como hasta ahora se creía.  Puesto que la alteración en la dirección de la corriente atmosférica sólo ocurre en verano, el calentamiento sólo se produce durante esos meses.

Por otra parte, Dennis Hartmann, científico atmosférico de la Universidad de Washington en Seattle, (quien no está relacionado con el estudio liderado por Grise), apunta que, si bien predecir el comportamiento de las nubes resulta algo desafiante, debido a la gran variedad de factores que intervienen en su formación y movimiento, considera que Grise podría estar subestimando otro fenómeno, y es que las nubes formadas hacia el norte de la corriente jet stream que son empujadas hacia el ecuador reflejando más luz  y por ello potencialmente reduciendo o evitando  el aumento de temperatura.

¿Pero si la capa de ozono se está recuperando, cabe pensar que la corriente jet stream, dejará de desviarse hacia el Sur, o no?

Si bien es cierto que en el futuro la jet stream  se desviará cada vez menos hacia el Sur en los meses de verano debido a la recuperación de la capa de ozono, el incremento en los niveles de los gases de invernadero pueden cambiar los patrones de los vientos a altitudes medias y empujar nuevamente la corriente jet stream hacia los polos, creando un escenario complicado que Grise planea estudiar en el futuro:  una especie de guerra entre  dos fuerzas que convergen en la corriente jet stream, por un lado,  una que empujaría las nubes hacia el ecuador durante el verano producto de la recuperación de la capa de ozono,  y otra provocada por los gases de efecto invernadero que intentarían desviar nuevamente la corriente hacia el polo, y las consecuencias de esta interacción están aún por verse puesto que es difícil predecir el comportamiento de las nubes en semejantes condiciones.

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