¿Puede el derretimiento de los glaciares provocar el brote de nuevas enfermedades?

Focas

Muchos científicos han asociado el derretimiento de las capas de hielo en el polo Norte, a ciertos cambios en los patrones climáticos que se han estado produciendo últimamente como las olas de frío intenso en el este de  Estados Unidos y los inviernos inusualmente cálidos la zona central de Rusia.

Pero hay otra consecuencia hasta ahora insospechada ligada al  deshielo polar, y es la liberación de parásitos mortales.

En marzo de 2012 patólogos especializados en vida silvestre, arribaron a la Isla Hay en Nueva Escocia y se encontraron con una inquietante escena. Cientos de focas grises sobre la rocosa costa y al menos un quinto de ellas estaban muertas, sin señales aparentes de enfermedad.

Las necropsias practicadas relevaron que las 406 focas muertas estaban infectadas con un parásito en forma de media luna que destruyó sus hígados, pero no estaba claro de qué organismo se trataba o cómo las focas contrajeron el parásito.  No fue sino hasta hace 3 días cuando en la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de las Ciencias, (AAAS por sus siglas en inglés), se explicó cómo el derretimiento del hielo del círculo polar Ártico, ha contribuido a dispersar este tipo de patógenos a través de los océanos.

Según lo explicaba Michael Grigg, del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas en Bethesda, Maryland, en un artículo publicado la  semana pasada en la revista Science,  el parásito en cuestión pertenece al género Sarcocystis, y no siempre mata a su huésped, las focas anilladas por ejemplo han vivido mucho tiempo con este parásito sin mostrar apenas síntomas.  Pero en las focas grises el parásito parece seguir un patrón diferente de infestación, en lugar de producir una infección leve, se dedica a destruir completamente las células del hígado.   A este nuevo parásito le han dado el nombre de Sarcocystis pinnipedi (pinniped es el nombre científico de las focas).

Como explicaba Sue Moore, biólogo oceanográfico de la Administración Nacional Oceanográfica y Atmosférica y Oficina de Pesca,  Ciencia y Tecnología en Seattle, Washington Dado que las focas anilladas dependen del hielo para construir un refugio para sus crías, habían permanecido aisladas de las focas grises, las cuales suelen habitar aguas más cálidas.  Pero al derretirse casi un tercio del hielo ártico durante los últimos 30 años, las focas grises han empezado a seguir a sus presas favoritas hasta el territorio de la focas anilladas. Y como sus hábitats han empezado a solaparse, estas especies han comenzado a mezclarse por primera vez, exponiéndose a nuevas enfermedades y parásitos.

Según Stephen Raverty, patólogo veterinario del Ministerio de Agricultura de la Columbia Británica en Vancouver, Canadá; la pérdida de hielo ártico está permitiendo que los patógenos que se encontraban atrapados en altitudes más altas puedan escapar, a la vez que favorece que los parásitos de habitan aguas más cálidas se muevan más hacia el norte, ejemplo de esto último, es el hallazgo de Raverty y sus colegas, del  parásito felino Toxoplasma gondii en ballenas Beluga.

Sólo el tiempo dirá si estos casos son sólo fruto de la casualidad o tan sólo una muestra de lo que está a punto de venir; y es que algunos científicos estiman que dentro de 20 años habrá desaparecido todo el hielo de Ártico…

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