Las ondas gravitacionales primigenias resultaron ser polvo.

Satélite Planck y  la Radiación de Fondo de Microondas (RFM).

Satélite Planck y la Radiación de Fondo de Microondas (RFM).

El 17 de marzo del año pasado, científicos a cargo del telescopio Bicep2 localizado en el polo sur y encargado de estudiar las imágenes del fondo de polarización extragaláctica cósmica; anunciaron que posiblemente habían descubierto las marcas de las ondas gravitacionales primigenias, aquellas producidas a sólo una ínfima fracción de segundo, 10 /-34  segundos (un punto decimal, seguido de 33 ceros y un uno) después del Big Bang, cuando el universo comenzó a expandirse rápidamente y que vendrían a confirmar la Teoría de la inflación.

Estas elusivas ondas gravitacionales, serían las minúsculas perturbaciones en el tejido del espacio-tiempo que los astrónomos creen que pudieron haberse creado durante la etapa inflacionaria del universo.

Estas perturbaciones deberían haber dejado una impronta en otra característica del cosmos, su polarización. Cuando las ondas de luz vibran en determinada dirección podemos decir que esa luz está polarizada. La radiación de fondo de microondas cósmicas (RFM) está polarizada, mostrando un intrincado patrón que surge de la combinación de dos modelos, uno circular y otro radial (conocidos como modos E) y otro patrón ondulado (modos B), estos últimos son los que podrían demostrar si realmente se produjo una inflación en el Universo primigenio.

El problema con el que se encuentran los investigadores, es que existen diversos fenómenos en el universo que pueden generar este tipo de patrones, sean modos E o B en diferentes escalas angulares, por lo que su identificación requiere de unas mediciones extremadamente precisas.

Unido a esto existen dos problemas más, el primero de ellos es que, los modos B que se buscan podrían estar escondidos en la polarización de la RFM, la cual sólo representa un diminuto porcentaje del total de la luz visible.

El segundo es que existe otro fuerte contrincante capaz de generar un efecto similar a los modos B, el polvo interestelar de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea.

La Vía Láctea está repleta de una mezcla de gas y polvo que brilla a una frecuencia similar a la de la RFM, esta luz, afecta la observación de la luz cósmica más antigua, lo que hace necesario que se realicen meticulosos análisis para separar la luz galáctica de la emitida por la RFM. Sumado a esto, el polvo interestelar también emite luz polarizada que a su vez afecta la polarización de la RFM.

Según lo explicó el profesor John Kovac, investigador en jefe del proyecto BICEP2 en la Universidad de Harvard, en Estados Unidos; cuando se detectaron por primera vez las supuestas señales de ondas gravitacionales, se confió en los modelos de emisiones de polvo galáctico que estaban disponibles en ese entonces, los cuales parecían indicar que la región del cielo escogida para las observaciones presentaba una menor polarización producto del polvo, por lo que se interpretó que la señal captada procedía de la RFM.

Pero ahora que se han publicado mapas más detallados de las emisiones de polvo polarizado de nuestra galaxia, resulta evidente que la presencia de polvo galáctico en la zona estudiada, era mayor que la esperada.

Al cotejar los resultados obtenidos tanto por el satélite Planck, diseñado para analizar las anisotropías de la RFM, como los del conjunto de telescopios Keck Array, diseñados para medir con gran precisión la polarización de la RFM y buscar señales de los modos B, con los que se obtuvieron en el BICEP2; se ha concluido que en los datos analizados en BICEP2 se subestimó la cantidad de polvo en la zona estudiada y por lo tanto las señales detectadas correspondían a la cantidad de polvo presente en esa región del espacio. Ya que al eliminar las señales producidas por el polvo galáctico, las señales de los modos B restantes, son tan pequeñas que no pueden ser consideradas como una detección de las tan buscadas ondas gravitacionales.

Visión del Planck del campo analizado por el Bicep2

Visión del Planck del campo analizado por el Bicep2

Lo anterior desde luego no quiere decir que no existan las ondas gravitacionales, sólo concluye que aún no han sido detectadas.

Aunque la confirmación de la ausencia del supuesto descubrimiento de estas ondas gravitacionales primigenias no sea lo que algunos esperaban, viene a confirmar algo que hace que la ciencia sea apasionante, y es la meticulosidad con que cada supuesto hallazgo es contrastado posteriormente garantizando así su fiabilidad, avanzamos poco a poco en el descubrimiento del origen del cosmos y con él nuestro propio origen, pero podemos estar seguros que lo hacemos a paso lento pero firme.

Fuente original:

http://www.esa.int/Our_Activities/Space_Science/Planck/Planck_gravitational_waves_remain_elusive

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2 pensamientos en “Las ondas gravitacionales primigenias resultaron ser polvo.

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