¿Habrá detectado el telescopio Kepler indicios de una megaestructura de civilización extraterrestre?

Telescopio Kepler

El telescopio espacial Kepler de la NASA, fue diseñado para la búsqueda de planetas fuera de nuestro sistema solar, sin embargo este telescopio no sólo es capaz de detectar exoplanetas, también puede captar erupciones estelares, manchas en las estrellas, incluso restos de antiguos planetas que ahora orbitan como un anillo de polvo alrededor de su estrella. Pero lo más prometedor es que Kepler también sería capaz de detectar señales de vida extraterrestre a través de megaestructuras orbitando otras estrellas.

Imaginemos una civilización avanzada que tenga la habilidad de construir megaestructuras capaces de aprovechar la energía procedente de una estrella, estas construcciones que hipotéticamente orbitarían la estrella podrían opacar ligeramente una fracción medible su luz. Es precisamente utilizando este método como el telescopio Kepler ha detectado más de 970 planetas fuera de nuestro sistema solar, ya que mientras un planeta orbita su estrella, desde nuestra perspectiva, dicho planeta al pasar justo frente a ella, en un evento que los astrónomos denominan “tránsito”, se produce una ligera disminución del brillo de la estrella, creando una curvatura de luz que el telescopio es capaz de detectar, y que permite extraer mucha información como por ejemplo la forma y tamaño de ese planeta.

Debido a que el telescopio observa una gran cantidad de estrellas, y además no siempre resulta posible analizar esta información mediante algoritmos, se ha recurrido a la ayuda de varios voluntarios alrededor del mundo y desde el 2011, muchos de ellos han venido apuntando a una estrella en particular, debido al interesante y bizarro patrón de luz que emite, muy diferente a los hasta ahora observados. Este particular esquema de luz sugiere la existencia de un gran montón de materia circulando la estrella en una estrecha formación.

La estrella en cuestión es llamada KIC 8462852, y según se informa en un artículo remitido a la revista mensual de noticias de la Real Sociedad de Astrónomos, tanto astrónomos expertos como voluntarios del programa Cazadores de Planetas, reportan que la mencionada estrella presenta disminuciones periódicas de luminosidad.

Los investigadores se centran particularmente en dos peculiares tránsitos, el denominado D800, en donde el brillo de la estrella decayó un 15%, y el D1500, en donde un ráfaga de varios tránsitos opacó en un 22% el brillo de KIC 8462852, indicando la presencia de varios objetos.

Se ha descartado que lo observado sea producto de un fallo o movimiento anómalo del telescopio, se tiene certeza de que el fenómeno observado es real, ahora sólo queda investigar de qué de se trata.

Se han barajado posibles causas tales como:

  • Un disco circunestelar de polvo, o disco protoplanetario: pero al buscar la señal infrarroja relacionada con este tipo de discos ésta no se ha podido encontrar. Además estamos ante una estrella madura tipo F, aproximadamente 1,5 veces el tamaño de nuestro Sol, y los discos circunestelares normalmente se encuentran alrededor de estrellas más jóvenes.
  • Una gran colisión interplanetaria: sin embargo parece ser que no se tiene evidencia de que algo así hubiese podido ocurrir, pues los datos recabados del WISE (Wide-field Infrared Survey Explorer) para la medición de la radiación infrarroja, no han registrado que se haya producido tal colisión, aunque se admite la existencia de una ventana de sólo unos pocos años entre la observación de la misión WISE y el comienzo de Kepler, resulta poco probable de que algo así ocurriese en tan poco tiempo.
  • Un grupo de exocometas: existe una pequeña estrella localizada alrededor de 1 000 unidades astronómicas de KIC 8462852, que bien puede tratarse de una compañera binaria o simplemente un visitante interestelar, sea cual sea su condición, puede ser que su presencia haya causado un disturbio en la orbita de un grupo de cometas situados en la región más externa del sistema estelar KIC 8462852 y que estos cometas correspondan a la formación observada durante el tránsito. Sin embargo esta hipótesis no ha resultado completamente satisfactoria y requiere de más investigación.

Hasta ahora se han expuesto una serie de posibles causas naturales y conocidas que podrían explicar el misterioso tránsito observado en KIC 8462852, pero podría haber otra explicación algo menos ortodoxa y un poco aventurada…un proyecto de megaingeniería creado por una civilización extraterrestre súper avanzada.

Esto puede parecer ciencia ficción, pero según Jason Wright, astrofísico del Centro de Investigación de astrobiología de la Universidad Estatal de Pensilvania, nuestra galaxia ha existido por más de 13 mil millones de años, por lo que no es necesario hacer un gran esfuerzo de imaginación para pensar que en todo ese tiempo una civilización alienígena podría haber surgido y evolucionado hasta tal punto que podrían haber sido capaces de construir megaestructuras alrededor de la estrella.

La búsqueda de este tipo de estructuras capaces de oscurecer la luz de las estrellas no es algo nuevo, el proyecto SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence) o Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre, es uno de los proyectos que actualmente se dedican a esta exploración. Y hasta hace poco la investigación también se ha centrado en la esperanza de detectar el calor residual generado por una civilización con una tecnología súper avanzada, en especial del tipo II en la escala Kardashev, empleando radiotelescopios.

Escala Kardashev

Desde luego cabe aclarar que este misterioso tránsito que tanto revuelo ha causado entre los astrónomos, no significa la prueba de la existencia de una civilización alienígena, sino que es tan sólo un evento lo suficientemente interesante como para requerir más trabajo de investigación.

El próximo paso será apuntar una radio-antena hacia KIC 8462852, para ver si es posible detectar señales artificiales de radio que indicarían la presencia de algo que podríamos llamar inteligente.

Tabetha Boyajian, astrónoma e investigadora de postdoctorado en la Universidad de Yale, una de los expertos que ha estudiado el evento, y el profesor Wright, se han unido con Andrew Siemion, director del SETI del Centro de Investigación de la Universidad Berkeley de California, para que el radio telescopio SETI escuche a la estrella KIC 8462852, y así intentar detectar una señal artificial, en caso de haberla, también se planea usar tiempo del Very Large Array, VLA, Observatorio Radioastronómico, para determinar si lo detectado es en realidad producto de una civilización extraterrestre.

Ya sea el producto de un cúmulo de cometas o cualquier otro fenómeno natural, hasta ahora desconocido, lo que ha bloqueado parcialmente el brillo de esta estrella, vale la pena investigar, el conocimiento extraído será sin duda de gran interés científico, y más aún cuando existe aunque sea una remota posibilidad de que se trate de una mega estructura construida por una civilización alienígena o tal vez el remanente de una civilización ahora desaparecida que vivió alrededor de una estrella a sólo 1500 años luz de distancia de nuestro planeta. Por ahora, echemos a volar nuestra imaginación.    ; )

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Se estima que para el año 2040 podríamos haber encontrado vida extraterrestre.

SETIPara el año 2040 aproximadamente los astrónomos podrían haber escaneado suficientes sistemas estelares, lo cual incrementaría las posibilidades de descubrir señales electromagnéticas, según lo anunció el astrónomo norteamericano Seth Shostak, del instituto de Mountain View en California, para la búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI),  en el simposio de la NASA sobre Conceptos Innovativos y Avanzados, NIAC (NASA Innovative Advanced Concepts), celebrado el pasado 6 de febrero en la Universidad de Stanford.

El optimismo de Shostak se basa en parte en las observaciones hechas por el telescopio espacial Kepler de la NASA, para la búsqueda de planetas fuera de nuestro sistema solar (exoplanetas),  este telescopio ha demostrado que una de cada cinco estrellas tiene al menos un planeta en donde se dan las condiciones para que surja la vida, por lo que en la Vía Láctea existen en orden de diez billones de planetas similares a la Tierra.

Shostak y sus colegas creen que incluso algunos de estos planetas pueden albergar vida inteligente, seres que hayan sido capaces de desarrollar la capacidad de enviar señales electromagnéticas al cosmos, tal y como la hace nuestra civilización cada segundo cada día.  Por lo que en el SETI despliegan enormes antenas de radio al cielo con la esperanza de detectar algo producido por seres vivos.

Esta búsqueda comenzó en 1960 cuando un astrónomo pionero Frank Drake, escaneó dos estrellas similares a nuestro Sol con una antena de 26 metros en el Oeste de Virginia. Actualmente esta búsqueda se a perfeccionado bastante al hacer uso de los avances en electrónica y tecnología digital.

Pero el obtener fondos suficientes para continuar escaneando los cielos  es un problema constante, por ejemplo el Allen Telescope Array, en el norte de California, que usa el Instituto SETI, fue originalmente diseñado para constar de 350 antenas de radio, de las cuales sólo se han construido 42, y el complejo tuvo que ser cerrado en abril de 2011 debido a los recortes presupuestarios.  Sin embargo pudo reabrirse en diciembre del mismo año, al conseguirse más fondos.

Aunque el tema de la financiación sigue siendo un problema, y el plazo de 24 años, depende de se puedan obtener más fondos, lo cual no es algo seguro.

La búsqueda de vida extraterrestre no sólo se enfoca en la búsqueda de sociedades tecnológicas, muchos otros científicos se centran en formas más simples de vida, la cual podría ser mucho más común en el universo.

La primera evidencia de vida microbiana en la Tierra, por ejemplo, se data en unos 3.8 billones de años atrás, sólo 700 millones de años después de la que nuestro planeta se formara; sin embargo fue necesario 1.7 billones de años más para que la vida multicelular evolucionara. Los humanos aparecieron unos 200.000 años atrás, y nos hemos vuelto una especie completamente tecnológica en el último siglo.

Shostak por lo tanto ve la búsqueda de vida extraterrestre como una carrera a tres bandos, los contendientes son por un lado,  investigadores en búsqueda de civilizaciones avanzadas e inteligentes; por otra parte, los científicos escudriñando los cuerpos del sistema solar como Marte y Europa, la luna de Júpiter, en búsqueda de organismos simples; y por último, los investigadores que se centran en el hallazgo de vida microbiana en exoplanetas cercanos, usando los futuros instrumentos de los que dispondrá la NASA como el telescopio espacial James Web, de 8.8 billones de dólares, el cual está programado para ser lanzado en 2018.

Para Shostak todos estos enfoques podrían dar sus frutos en las próximas décadas.

Más información:

http://www.space.com/24622-intelligent-alien-life-detection-2040.html